Finanzas para Todos – Revista Foco PY. Articulo de hoy  “Gano 100 gasto 130.  Es la tarjeta?”

Por @angelopalacios

La mayoría de los artículos locales e internacionales sobre finanzas personales y familiares, dependiendo del enfoque que le den, siempre terminan con la enseñanza del principio de los principios: “Nunca gastes más de lo que ganes”.  Salvedad hecha para casos de salud o situaciones extremas de las cuales no hablaremos hoy. Normalmente una persona no gasta más lo que tiene, no puede luego materialmente hacerlo, salvo que alguien le preste dinero. Alguien tiene que “financiarle” (esta es la palabra que suena bien), sin embargo, hay una frase más clara a efectos del artículo de hoy y deseo dejarlo claro: para gastar más de lo que uno gana, “Hay que endeudarse”.

Recuerdo haber visto en una ocasión una historieta en un diario financiero que reflejaba perfectamente la situación de muchos de nosotros. El dialogo es entre una pareja y va así: “Mi amor! Mira lo que compre!”. …Respuesta: “Que lindo! Para qué sirve?” …Final: “La verdad no sé muy bien, pero estaba con 50% de descuento”.  (Debo aclarar que no está definido quién es el varón y quien la mujer en este dialogo, ya que puede ocurrir en ambas direcciones).  Las promociones si bien no son intrínsecamente malas, pueden generar situaciones similares dependiendo de los mismos usuarios y de la educación financiera que tengan.

Por supuesto la gente igual puede endeudarse sin tener una tarjeta (casas de electrodomésticos, financiación propia de casas de automóviles o inmuebles, casas de crédito, préstamos personales y demás). Pero debemos ser conscientes que por definición, la tarjeta de crédito es el instrumento que logra perfectamente separar de la mejor forma el momento del “disfrute total” del momento del “pago doloroso”, -por eso tiene tanto éxito- pero también por ende es el que más rápido suele llevar a la gente a endeudarse por encima de sus posibilidades. Muchísimas veces, sin darse cuenta. Muchos se enteran solo cuando ya no pueden pagar el pago mínimo. Las demás formas de endeudarse llevan un proceso más gradual, firmas de pagare o similares en cada ocasión, momento en el cual se toma un poco más de conciencia de la cuota/deuda a pagar.

Es paradójico lo que ocurre actualmente con el tema de las tarjetas, pero para muchas personas y familias este proceso de no más promociones–por el tiempo que dure- será positivo para disminuir las compras compulsivas innecesarias. También el hecho de tener montos más altos de pago mínimo ayudará a muchas personas a traerlas a su realidad financiera.  Igual efecto positivo interno ocurrirá al existir menos adelantos en efectivo en el cajero automatico, ahí ya con la nueva deuda esperándote a tan solo “un click de distancia”. Si la inclusión financiera significa entregar tarjetas de crédito a quienes no estamos seguros si podrán realmente manejarlas responsablemente, no estoy de acuerdo. Existen otras formas.

Convengamos que para la macroeconomía no será tan buena noticia,  pero para los que están leyendo este artículo con el deseo de nivelar sus finanzas, es buena noticia.  Sin quererlo, estas medidas anunciadas por las Entidades Financieras, le están haciendo un favor impresionante a todas las personas que recibían una tarjeta de crédito sin la debida previa educación financiera, inclusive siendo incentivadas con campañas y promociones para que usen al máximo su límite de deuda. Si el monto de la tarjeta fue bien aprobado no hay problema, pero normalmente se aprueban tarjetas por encima de la capacidad del cliente. Conozco muchísimos casos. La competencia es fuerte y las metas comerciales presionan.

Todos estamos a la espera que se encuentre el punto medio a este tema de la Ley de Tarjetas, las Entidades Financieras y los Clientes.      Disfrutemos la vida y hagamos el bien, pero en lo posible, reduciendo al máximo las deudas innecesarias.

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AngeloPalacios, FinanzasFamiliares

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