Hoy hablaremos de la Templanza (así, con mayúscula).  Virtud fundamental para evitar endeudamientos innecesarios. El título de esta columna mensual está inspirado  en una publicación de la Policía de Nueva York, invitando a los padres de familia a corregir a sus hijos en casa y no dejar que ellos –el Departamento de Policía- tenga que corregirlos después.   Como siempre digo, este artículo no aplica a casos perfectamente entendibles de deudas por situaciones límite de salud o similares. 

Para el caso del endeudamiento innecesario no hay otro camino que ayudarnos desde temprano con la práctica del “Dominio de nosotros mismos o el dominio de nuestros impulsos”.  De lo contrario, apenas tengamos capacidad de tomar deudas –si de pequeños no hemos aprendido a dominar la capacidad de saber esperar-,  lo más probable es que caigamos en deudas innecesarias apenas podamos.  Los profesionales dedicados al marketing y con metas de vender saben muy bien manejar el concepto de “ventas por impulso” y el comportamiento de estos “compradores compulsivos”.  Existen expertos de mercadotecnia en el manejo de las emociones humanas, y esta es una debilidad nuestra que cuando va acompañada de una línea de crédito por encima de nuestra capacidad de pago se convierte en una combinación muy peligrosa, que generalmente termina en una deuda casi impagable.

De verdad no sé si aún se acostumbra corregir hoy a los chicos de la manera que se habla en este artículo, dejándolos “5 minutos en una esquina y en silencio”, esta era una disciplina familiar clásica de los años 80 y 90,  pero invito a que sigamos  – en la forma en que se acostumbre ahora- a seguir educando en la virtud de SABER ESPERAR, y de que todo tiene su tiempo.     Hay que seguir haciéndolo.   En caso que Usted o un conocido suyo de adulto se encuentre hoy desafortunadamente en una posición de endeudamiento elevado, aún hay formas de re-encaminar la situación, aunque–con seguridad- se necesitará de mayores sacrificios según cada caso. Repitiendo la frase popularizada por W. Churchill, corregir un endeudamiento innecesario de adultos lleva: “Sangre, Sudor y Lágrimas”.    Estoy muy a favor de los talleres y cursos de Educación Financiera, pero deseo insistir que el cimiento, la base, el fundamento pasa si o si por desarrollar primero esta virtud. 

La templanza en los gastos es el término medio entre la tacañería y las compras compulsivas.   En otras palabras es la mitad entre “No gasto aunque de verdad necesite”, hasta  “Compro ahora, disfruto ahora y después veremos”.   Este término medio se logra solamente a través de la educación de la voluntad, no haciendo TODO lo que queremos. Sencillamente porque la vida no es así, y porque tarde o temprano nos encontraremos con el límite del tipo que sea.  Por culpa del endeudamiento innecesario, este límite puede darse con una relación de pareja deteriorada, con nuestro sueldo embargado, con estar como morosos en todas partes,  con estar a riesgo de perder la casa o algo valioso que tengamos.

En un mercado competitivo donde hay varias entidades financieras buscando crecer sus negocios, es muy difícil –no imposible- que las mismas se auto-limiten verdaderamente  en ofrecer tarjetas de crédito o préstamos personales a personas por encima de su capacidad.   Por ello es fundamental practicar el dominio de nosotros mismos como clave para no llegar a extremos de deudas innecesarias.   Practicas sencillas pueden empezarse simplemente con: a) Diferenciar entre lo realmente necesario y los caprichos momentáneos, b) Calcular cuál es nuestra real capacidad real mensual, hablar en pareja si hace falta y ceñirse a ese presupuesto, c) Practicar despacito hasta en la comida, ya que no hace falta siempre comer hasta hartarse y es positivo practicar también así esta virtud financiera, voluntariamente quedándonos con un poco de apetito, suena raro, pero pasa por cosas sencillas como estas,  d) Aunque también suene extraño, también se practica evitando el exceso de comodidades o la necesidad imperiosa de tener siempre lo último, sobre todo si no podemos pagarlo.   Si aprendemos esto de pequeños, mucho mejor y más fácil después.

La publicación original de la Policía de Nueva York dice “5 minutos en la esquina es mejor que 5 años en la cárcel”  “Disciplínelos ahora para que nosotros no tengamos que hacerlo después”.  De verdad, la educación financiera empieza verdaderamente en la casa, luego puede ser muy costoso o tarde recomponer un mal endeudamiento por no aprender a saber esperar.

http://www.angelopalacios.com

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