Importante aclarar desde el inicio, que este tipo de abuso puede darse desde ambos lados, depende de quién tiene la posición financiera dominante.  Pero no tiene nada de malo tener una posición dominante si se tiene el don de la caridad, de lo contrario uno/a tiende por naturaleza a convertirse en un abusador/a.   Este fenómeno ocurre en la política, en las empresas y también en las parejas. Insisto en este concepto muy sencillo, tener el poder, pero sin el don de la caridad, lleva al abuso de poder.  Es la aplicación negativa del concepto del poder. El que tiene la posición dominante, debe positivamente usarla para estar al servicio del que puede menos. “Dale a un hombre dinero, poder y lo conocerás”.  Sobre este punto hay temas espirituales aún más profundos sobre los cuales ampliaremos en el blog indicado en esta columna. En términos prácticos los indicios de abuso financiero, que deben ser ya conversados, e idealmente aclarados y negociados antes del matrimonio podrían ser los siguientes, los cuales me ha tocado presenciar en todos estos años de asesoramiento financiero a familias, así como al conversar con hermanos, amigos y conocidos.   

1) INFIDELIDAD FINANCIERA

 

 

En uno de mis primeros artículos, https://angelopalacios.com/2017/07/05/educacion-sexual-y-financiera-3-pilares/, ya me refería yo a la impresionante similitud que existe entre todo lo referente a la vida sexual y a la vida financiera.    Al igual que se espera fidelidad en la pareja en lo referente a la vida íntima, esto mismo se debe esperar y exigir en la vida financiera. En primer lugar el dinero que ambos ganan debe ser compartido y conocido por ambos, no puede haber secretos.  Si luego, de compartir esta información clave, acuerdan de asignarse mutuamente montos determinados para ayudar/apoyar a la familia de origen o algún amigo/a en necesidad o compras/mimos de algo por el simple gusto de hacerlo, adelante, pero hay que hablarlo. No puede haber secretos sobre temas financieros, así como no puede haber secretos sobre si existe otra relación de pareja. Es así de fuerte el concepto.   

2) SENTIMIENTO DE CULPA

 

 

Ninguna pareja tiene el derecho de hacerle sentir culpable al otro por sus hábitos de compra. La frase clave aquí es “hacerle sentir culpable”. No tienen nada de malo y hasta es muy saludable que puedan debatir sobre el presupuesto mensual y como se utilizará el dinero, pero el sentimiento de pasar culpa al otro no debe existir. Es un mal signo de un actual o futuro acosador/a financiero.  Si la pareja tiene honestamente dudas sobre el nivel que gastos que su pareja está haciendo, nada mejor que salir juntos a realizar las compras que parecen fuera de precio o mejor directa y sanamente conversarlo. Frases de alerta podrían ser algunas como las siguientes: “Gracias a mi tenes esto…”, “Para eso te doy tal cantidad de dinero…” ”, “Como es posible que ya hayas gastado todo…., “Yo te mantengo, no tenes derecho a opinar…”.     Estas frases pueden ser muy dolorosas y pueden ser el inicio de un deterioro importante en la relación. Una pareja debe tener un consenso sobre cómo se gasta el dinero que ingresa, cuánto se gasta en transporte, vivienda, comidas, diversión, ayuda a la familia de origen y demás.  Es importante hablar de todo esto, acordando los importes a ahorrar, y también que cada persona tenga su porción de “dinero libre” para gastar libremente y mutuamente acordado. Un asesor financiero puede ayudar en caso de que existan dudas de cómo encarar la situación. Así como se recurre al médico por temas de salud, o a un abogado por temas legales de pareja, igual debe ser para temas financieros. Pedir ayuda.

3) CONTROL EXCESIVO DE LOS GASTOS DEL OTRO.

El  obligar que la pareja muestre todos los recibos de las compras o inicie un control excesivo de todos los gastos ya sean en efectivo o con tarjeta de crédito, está relacionado con esta falta de confianza que no es normal en una pareja sana.  Similar a los celos extremos, están los controles extremos. Todo con moderación, los celos y las revisiones de gastos son normales y aceptables si son moderados y no pasan al otro este sentimiento de desconfianza dañino. Esto debe ser conversado a tiempo y antes de crezca mucho. Una pareja esta siempre en el mismo nivel de dignidad, y en ningún caso debe darse una relación padre/hija o madre/hijo  relacionado a temas de dinero ya que esto no es nada sano. Son ambos iguales en dignidad y nivel, el hecho que uno de ellos tenga temporalmente más dinero o mejor posición económica, no implica que deba ejercer este abuso de poder. Sin embargo, si uno de los miembros de la pareja tiene – sinceramente reconocida- la debilidad en la mala gestión de los gastos y es un comprador/compradora compulsiva, si debe hablarse, hablarse, hablarse.     Nuevamente, si no es posible llegar a un acuerdo, es muy recomendable, en forma temprana, recurrir a ayuda externa, incluso terapéutica y espiritual para evitar que un problema financiero o comportamientos financieros indebidos lleven a la destrucción de la pareja y de la familia.

 

Finalmente

Esta vulnerabilidad la tiene la parte en la pareja que está en desventaja financiera (o en otras palabras, tiene menos espalda económica a título personal o por la familia de origen o por su trabajo actual), o quizá solamente en términos de carácter. La persona que está con esta desventaja temporal debe tener claros estos signos antes de comprometerse en una relación de largo plazo en la cual la probabilidad de recibir abusos financieros se convierta en verdaderamente alta.   Como consecuencia de estos abusos financieros, vemos que muchas madres y padres–quizá por la historia similar de abusos financieros que ya tuvieron previamente- obligan e incentivan a sus hijas/os a ser “exitosas/os solamente en la vida profesional”, pasando a segundo plano el ser “exitosas/os en la vida de pareja o familiar”, que es donde se forjan los valores de templanza, generosidad y caridad.

 

Twitter: @angelopalacios

Web: www.angelopalacios.com

trust

 

Anuncios