En mi columna original de Agosto 2017 denominado “Cuatro Consejos Financieros” mencionaba que uno de los temas claves para ser exitosos con el dinero es algo, que suena realmente muy raro: Cuando más compartís, mas el dinero se multiplica y vuelve.   Digo paradójico porque todos los que estudiamos algún curso de economía, una de las primeras cosas que nos enseñan es el concepto de “hombre económico” que vive en un mundo de infinitas necesidades pero recursos limitados.   Nos enseñan sobre la mentalidad de la escasez. Esto es una verdad a medias.  A gran diferencia de esta forma de pensar, el concepto con el que se desenvuelve uno de los pueblos más exitosos desde este punto vista, el pueblo de Israel ortodoxo, ellos manejan el concepto de que el dinero es como la leche materna, en cuando más se da y se comparte, más se genera.  Esto lo he experimentado personalmente, y conozco mínimamente a otro centenar de personas en Paraguay que han compartido esta experiencia, es la experiencia de la abundancia.

Lamentablemente, no existe evidencia científica que me lleve a escribir una tesis doctoral y eventualmente conseguir mi PHD en Economía a mis 50 años, porque todos estos “retornos a la inversión de compartir” son generalmente mantenidos en forma confidencial o como máximo compartido con un grupo reducido que pide discreción, es como una intimidad con el creador, o con la naturaleza o en el concepto de deidad que actualmente aceptes, y si no aceptas este concepto de deidades, igual te invito a tener esta experiencia en forma práctica, aunque reconozco que es muy difícil hacerlo –tomar ese riesgo- desde la razón nuestra, principalmente porque nuestra razón fue educada en el concepto de la “escasez”.   En el lado opuesto está el concepto de la abundancia, el concepto de la escasez no existe en el Universo que conocemos y donde en teoría cada cosa debe tener un utilidad práctica en el 100% y “nada debe sobrar” y todo debe ser aprovechado, nos presenta una naturaleza o un Dios, o algo que excede a nuestro control, que es abundante, y que no ha leído estos textos de la escasez.   Ahí tenemos al Sol, cuya energía es útil a la tierra solo en un 0,00000000001%  -por poner un número hipotético- y el resto es energía cuya utilidad desconocemos.  Es como una hidroeléctrica gigante, del cual se usa una sola de las turbinas y la energía generada por las otras turbinas nadie aprovecha y se desvanecen en las líneas de transmisión.

Para concluir el mensaje fuerte y extraño de esta columna es “Compartir”. Me permito repetir el contenido de parte de la mencionada mi columna en el cual invitada a los lectores a “Empezar a separar –para practicar- un % mínimo de tus ingresos y proceder a compartirlo. Por ejemplo ganas Gs 1.000.000?  Dale, Gs 100.000 ya aparta y compartí ese importe con los más necesitados, y si es posible hácelo en forma anónima, no le cuentes a nadie, aun mejor ni mires a los ojos de a quien le des, dale en forma 200% anónima, que ni siquiera pueda agradecerte humanamente a quien das. Podrás ver que es casi una ley natural la forma en que esto se multiplica.  Este concepto de compartir se nutre del concepto judío ortodoxo mencionado al inicio: El de la leche materna, cuando más das, más leche se genera. Quizá no lo recibas directamente en efectivo pero con seguridad volverá aumentado de una forma aún mejor.

 

Por:  angelo.palacios@trustfamilyoffice.com 

2018-08-05 17.07.14

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